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sábado, 16 de julio de 2011

Mateo 1:1 "Libro de la genealogía...

El primer versículo del evangelio de Mateo dice: "Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham". Al presentar a Jesús como hijo de David se sugiere, desde ya, que él es el Me­sías anunciado en el AT. También dice que Jesús es hijo de Abraham, con lo cual se sugiere (y la su­gerencia se desarrolla a través del resto del evange­lio) que Jesús representa a Israel, que Jesús "es" la descendencia de Abraham. Si se compara el texto griego de Mateo 1:1 con el texto de Génesis 5:1 en la Septuaginta (LXX), es decir la versión griega del AT, se encuentra que Mateo sugiere también un paralelo entre Jesús y Adán (en ambos casos se utiliza la frase biblos geneseos). Lucas 3:38 incluye a Adán en la genealogía de Jesús, y la relación entre Adán y Jesús juega un papel clave en la teología de Pablo...

Donner Theo_El texto que interpreta al lector_SBC_2009_ p19

sábado, 28 de agosto de 2010

1 Juan 4:20 "...yo amo a Dios, y aborrece a su hermano..."

Según la Biblia, la prueba más convincente del amor a Dios es el amor al prójimo. Este tema aparece tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La fe cristiana se ve, se debe ver. La canción de Ricardo Arjona, al decir que “Jesús es verbo, no sustantivo”, probablemente tiene una buena intención al apuntar en esa dirección: hay que actuar, no hablar, porque Jesús actuó siempre en favor de otros. Eso está muy bonito y resulta muy atractivo, pero crea una falsa dicotomía con la que el mismo Jesús no estaría de acuerdo pues Jesús habló y fundamentó tanto su discurso como su actuar en las Escrituras. Esto lo veremos en un par de escenas en la vida de Jesús, las cuales corrigen lo que Arjona quiere corregir y corrigen también a Arjona. No es necesario poner a pelear la Biblia consigo misma para señalar la falta.

En una ocasión los saduceos le propusieron a Jesús discutir sobre un tema teo-lógico. Le preguntaron cómo van a hacer en la resurrección aquellos hermanos que fielmente cumplieron con la ley al casarse los siete, uno tras otro, con la misma viuda.[1] ¿De cuál de los siete será la mujer en la resurrección? Una historia inventada, pero muy bien tramada. Jesús les responde tres cosas: (1) que no hay matrimonio en la resurrección; (2) ¿qué sentido tiene decir que Dios es Dios de Abraham, Isaac y Jacob, si estas personas dejaron de existir por completo? Dios es Dios de vivos, no de muertos; y (3) que ignoran dos cosas: las Escrituras y el poder de Dios (Mt 22:23–33).

sábado, 21 de agosto de 2010

Mateo 19:28 "...en doce tronos para gobernar..."

La idea de sentarse en un trono puede resultar atractiva hasta para el más humilde de los cristianos. De hecho, Jesús les dijo a sus discípulos: “en la renovación de todas las cosas, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono glorioso, ustedes que me han seguido se sentarán también en doce tronos para gobernar a las doce tribus de Israel” (Mt 19:28). Leído literalmente, esto crea por lo menos dos problemas: en primer lugar, nos deja de pie al resto de los cristianos, pues la silla que Judas dejó vacante se la dieron a Matías (Hch 1:15–26); y en segundo lugar, Pedro y Juan corren el peligro de quedar mal cuando dijeron que los cristianos son “real sacerdocio” (1P 2:9; Apoc 1:6).

Toda madre desea lo mejor para sus hijos. Las madres de los discípulos de Jesús no eran diferentes. Por eso, una de ellas le ruega a Jesús que siente a sus dos hijos junto a él, uno a la derecha y otro a la izquierda (Mt 20: 20–28). ¡Y no pide las poltronas porque Jesús fuera carpintero! Ante la petición, uno se pregunta si es que esta señora no oyó lo que Jesús había dicho, o no creyó, o no entendió. ¿Qué razón hay para pedir asientos si ya Jesús les había garantizado una silla real para cada uno? Parece ser que el tema es la ubicación de los tronos, uno a la derecha y otro a la izquierda.

jueves, 19 de agosto de 2010

Mateo 7:1 No juzguéis, para que no seáis juzgados…

La corrección es uno de los ingredientes esenciales que más brilla por su ausencia y que es sin embargo de la mayor necesidad en la Iglesia hoy. Los hay que intentan evitar la corrección escondiéndose tras una falsa aplicación de las palabras de Cristo: «No juzguéis, para que no seáis juzgados» (Mt. 7:1). Se olvida con mucha comodidad que estas palabras fueron dichas por el mismo que advirtió a los judíos: «No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio» (Jn. 7:24), que nos mandó juzgar el fruto de los profetas (Mt. 7:16), y que prometió a sus discípulos que se sentarían sobre tronos para juzgar a Israel (Mt. 19:28).

Parece claro, por el contexto y el conjunto de las Escrituras, que Cristo nos estaba advirtiendo que no juzgásemos los motivos de los demás, porque nos están ocultos. Hemos de darle la mejor interpretación posible a lo que los otros dicen y hacen, sin juzgar sus corazones, que sólo Dios conoce. Sin embargo, sí debemos juzgar doctrinas y acciones.

lunes, 9 de agosto de 2010

Mateo 25:1-13 - “¿Me prestas tu cargador?” El caso de las diez vírgenes – Milton Acosta

“¡Ay no!, ¡se me quedó el cargador! ¿Me prestas el tuyo? ... ¡Ay! ¡Pero no me sirve, es de otra marca! ¡Qué voy a hacer!” ¿Le suena familiar? Así pasa con los celulares una vez descargada la batería; no tener el cargador equivale a no tener teléfono. ¡Ni qué decir de no tener minutos! Mientras los fabricantes de celulares se ponen de acuerdo en producir un cargador universal, seguiremos teniendo experiencias como la de las diez vírgenes [1] que esperan al novio durante la noche. Cinco dijeron: “No traje el cargador, ¿Me prestas el tuyo?” Se les había acabado el cargador de aceite de oliva para sus lámparas.

Con los celulares, si nos quedan pocos minutos y el tiempo para cargar la batería es escaso, la generosidad y el desprendimiento no serían sensibilidad, sino estupidez pura. Así pensaron cinco de las diez vírgenes que esperan la llegada del demorado novio (Mt 25:1–13; cp 1 Mac 9:37–39). Cosa rara; para nosotros el glamour está en que se demore la novia. En todo caso, este novio se demora tanto que las vírgenes que lo esperan se duermen.

Al demorar demasiado el novio, el aceite se agota, las lámparas se apagan y quien no tenga cargador queda descalificada. Esto supone dos cosas: que hay que esperar con las lámparas encendidas, y que se debe llevar recarga por si el novio se demora.[2] Así se evita que mientras una va a comprar aceite, llega el novio, entra al banquete con las que estén listas, y cierran la puerta. Se necesitan lámparas encendidas para cuando llegue el novio hacerle un gran recibimiento.

Leer más en Pido la Palabra.
Si el vínculo no funciona puede ver el artículo AQUI.
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Mateo 16:19 - Qué significa "será atado en los cielos" - Juan Stam

Cuando Jesús entregó al apóstol Pedro las llaves del reino de los cielos, también le dijo, "todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos" (Mt 16:19). ¿Qué significan "atar" y "desatar" en esta frase? ¿Y por qué lo realizado por los discípulos en la tierra vale también en los cielos?

Este texto a menudo se asocia con la teología del "traspaso de las llaves", que mencionamos en nuestro ensayo anterior ("Una extraña costumbre...", 13 mayo 2009), y es del mismo pasaje bíblico. En 18:18, hablando del perdón, la frase se extiende a todos los fieles y se amplía su significado con agregar: "que si dos de ustedes se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos". Ahí la relación tierra/cielo tiene que ver con la oración.

El telepredicador guatemalteco Cash Luna, siguiendo al errado pensamiento del pastor coreano Yonggi Cho, ha insistido constantemente, con mucho sensacionalismo, en su interpretación de esta frase. "El texto no dice, Aten ustedes lo que está atado en el cielo'", afirma el predicar con tanto dogmatismo como simplismo exegético, "Al contrario, se ata en la tierra por nosotros. Es una sinergia" (palabra sublime, sin ningún sentido claro, muy de moda entre estos predicadores). Igual que el novedoso "Yo te bendigo", esta interpretación de las palabras de Jesús coloca al creyente, como ser humano, en el lugar de Dios mismo.

Ver artículo completo AQUI.
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