viernes, 6 de agosto de 2010

Salmo 3 - Una elegía

Al comparar con cuidado todos los salmos de lamentación o elegías, los eruditos han encontrado seis elementos que aparecen en casi todos:
  1. Invocación. El salmista identifica a quien se ora el salmo, que es, por supuesto, el Señor.
  2. Lamento. El salmista expresa, sincera y enérgicamente, un lamento con el que identifica el problema y la razón para buscar la ayuda del Señor.
  3. Confianza. El salmista expresa su confianza en Dios. (¿Para qué quejarse a Dios si no se confía en Él?) Además, se debe confiar que Él responde al lamento del modo que Él quiera, no como uno lo desee.
  4. Liberación. El salmista pide a Dios la liberación de la situación descrita en el lamento.
  5. Seguridad. El salmista expresa la seguridad de que Dios librará. Esta seguridad es comparable con la expresión de confianza.
  6. Alabanza. El salmista ofrece alabanzas, dando honor y gracias a Dios por las bendiciones del pasado, el presente y el futuro.

Salmo 3
1 ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. 
2 Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. 
3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 
4 Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo. 
5 Yo me acosté y dormí y desperté, porque Jehová me sustentaba. 
6 No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. 
7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. 
8 La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición.

En el salmo anterior, los seis elementos de la lamentación se deben identificar así:


  • 1. Invocación. Esta es el "¡oh Jehová" del versículo 1. La invocación no tiene que ser extensa ni muy bonita. Las oraciones sencillas son tan eficaces como las elocuentes. No tenemos necesidad de "impresionar" al Señor.
  • 2. Lamento. Este comprende el resto del versículo 1 y todo el versículo 2. David describe a los enemigos (que en estos salmos son símbolos personificados de cualquier desgracia o problema), y lo desesperado de su situación. Así se puede expresar cualquier dificultad.
  • 3. Confianza. Los versículos 3-6 expresan la confianza en el Señor. La evidencia de la confianza en Dios se encuentra en Él mismo, en sus respuestas a las oraciones y en la seguridad que da a los suyos aun en situaciones que parecen desesperadas.
  • 4. Liberación. En el versículo 7a, David expresa su petición de ayuda - y la nuestra - ("levántate, Jehová; sálvame, Dios mío"). La petición directa de ayuda se hace después de la expresión de confianza. Este orden es normal. El equilibrio entre la petición y la alabanza es característico de estos salmos, lo cual debiéramos tener en cuenta en nuestras oraciones.
  • 5. Seguridad. Lo que resta del versículo 7 ("porque tú heriste, etc.") constituye una declaración de confianza. ¿Qué clase de confianza comunica esta imagen de Dios en plena lucha? El lenguaje es metafórico y no literal. Una paráfrasis aceptable sería: "Tú has vencido todos mis problemas reales", pues los "enemigos" y los "perversos" representan los problemas y las angustias que David tenía entonces y que nosotros tenemos ahora. En este cuadro vívido, se puede ver la derrota de todo lo que nos oprime. Ahora bien, recordemos que esta parte del salmo no promete que el pueblo de Dios vaya a estar libre de dificultades. Expresa la seguridad de que Dios a su debido tiempo cuidará de nuestros problemas verdaderamente importantes, según el plan que tiene para nosotros.
  • 6. Alabanza. El versículo 8 alaba a Dios por su fidelidad. Jehová salva y bendice, pues no se pediría bendición a quien no puede darla.

Se puede aprender mucho de una elegía como el Salmo 3. La importancia de la oración equilibrada (la petición se equilibra con la apreciación; las quejas con la expresión de confianza) ocupa quizá el primer lugar. La manifestación de sinceridad (obsérvese con cuánta libertad y fuerza David es inspirado para componer su queja y su petición) nos hace estar más dispuestos a expresamos abiertamente delante de Dios sin encubrir nuestros problemas.

Este salmo no tiene el propósito de instruir, sino de guiar. Podemos usarlo cuando estamos desanimados, desalentados, rodeados de problemas, casi derrotados. Nos ayudará a expresar nuestros pensamientos y sentimientos y a confiar en la fidelidad de Dios, como ayudaba también a los israelitas. Dios lo ha puesto en la Biblia para que nos ayude a comunicarnos con El: "Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros" (1 Pedro 5:7).

Los salmos elegíacos de grupo, a veces llamados "elegías congregacionales", siguen la misma norma de los seis pasos. Una iglesia u otro grupo que confronte circunstancias difíciles, puede usar estos salmos de modo análogo a como la persona sola usa el Salmo 3.

Fee, Gordon. Lectura eficaz de la Biblia. Vida : Miami, 1985. pp. 175-176.
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