lunes, 16 de agosto de 2010

¿Por qué sufren los justos? El libro de Job - RC Sproul

En el campo de batalla de los estudios bíblicos, existen cinco libros que normalmente se incluyen bajo el título de «literatura sapiencial» o «los libros poéticos del Antiguo Testamento»: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, y Cantares de Salomón. De estos cinco libros, hay uno que sobresale por encima de todos, manifestando diferencias significativas respecto a los otros cuatro. Ése es el libro de Job. 

La sabiduría que hallamos en el libro de Job no se comunica en forma de proverbio. Más bien, el libro de Job trata las cuestiones de la sabiduría en el contexto de una narración que relata la profunda angustia y el dolor insoportable por los que pasa Job. La narrativa está enmarcada en la época patriarcal. En el corazón del mensaje del libro de Job se halla la sabiduría respecto a la respuesta a la pregunta de cómo Dios está implicado en el problema del sufrimiento humano. En todas las generaciones se levantan protestas afirmando que si Dios es bueno, entonces no debería existir el dolor, el sufrimiento, ni la muerte en este mundo. 

Paralelamente a esta protesta contra las cosas malas que les ocurren a las buenas personas, también ha habido intentos de crear un cálculo del dolor, por el que se infiere que el umbral de sufrimiento de un individuo es directamente proporcional al grado de su culpa o del pecado que ha cometido. En el capítulo nueve de Juan hallamos una rápida respuesta a esto, donde Jesús responde a la pregunta de los discípulos respecto al origen del sufrimiento del hombre que había nacido ciego.

En el libro de Job, el personaje es descrito como un hombre justo, en realidad el hombre más justo que se puede encontrar en la tierra, pero sobre el que Satanás afirma que es justo únicamente para recibir bendiciones de la mano de Dios. Dios ha colocado un cerco a su alrededor y lo ha bendecido más que al resto de los mortales, y como resultado el diablo acusa a Job de servir a Dios solo por los generosos beneficios que recibe de su Creador. El malvado desafía a Dios a quitar el cerco de protección y comprobar si Job empezará entonces a maldecir a Dios. A medida que la historia se desarrolla, el sufrimiento de Job progresa rápidamente de mal en peor. Su sufrimiento es tan intenso que se encuentra sentado en una montaña de estiércol, maldiciendo el día que nació, y gritando a los cuatro vientos su dolor incesante. Su pena es tan grande que incluso su esposa le aconseja que maldiga a Dios, para que pueda morir y liberarse de su agonía. Lo que sigue a continuación es el consejo que recibe Job de sus amigos, Elifaz, Bildad y Sofar. Sus testimonios revelan cuán vacía y hueca es su lealtad hacia Job, y lo presuntuosos que son al asumir que la innombrable pena de Job se debe a una degeneración radical del carácter de Job.

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