A veces en mi correo electrónico he encontrado cartas de personas a las que no conozco. Dichos mensajes tienen un encabezado más o menos así: Estimado señor Manuel, Le saludamos, deseándole el bienestar suyo y el de sus familiares [...]
No sé si aquellas personas desconocidas realmente me estiman, ni tampoco sé si realmente desean mi bienestar y el de mi familia. Sin embargo, eso no es relevante porque se trata de un saludo convencional. Sé que algunos mensajes son producidos automáticamente por algún software de alguna mensajería. Lo que hago es ir al cuerpo de la carta.
Estimado Manuel, Te saludo deseando que estés bien de salud y en todos los aspectos, juntamente con tu familia [...]
Sé que este saludo es convencional, pero puedo sospechar que hay sinceridad en las palabras de mis amigos. Sé que esas palabras, aunque convencionales, expresan los buenos deseos de mis amigos. Pero, nuevamente, voy al cuerpo de la carta para enterarme de alguna noticia, etc.
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