domingo, 4 de septiembre de 2011

1 Samuel 8 - Grande es tu fidelidad...

En 1 Samuel 8, Israel hace la demanda más malvada de Samuel:
“Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las naciones.” (1 Sam. 8:5).
Dos versículos después, el Señor confirma que esto no es un rechazo de Samuel, sino un rechazo de Dios mismo como el Rey de Israel (1 Sam. 8:7; Cf. 10:19). Y aunque Samuel pasa nueve versos advirtiéndoles de que están reemplazando al Dios Omnipotente con un ser humano débil (1 Sam. 8:10-18), no dan marcha atrás. “No”, gritan, tan desafiantes y tan resueltamente.
“No, sino que habrá rey sobre nosotros, a fin de que seamos como todas las naciones, para que nuestro rey nos juzgue, salga delante de nosotros y dirija nuestras batallas." (1 S. 8:19-20).
En el capítulo 12, Samuel demuestra su maldad a ellos orando por una tormenta que destruye su cosecha de trigo (1 S. 12:16-18)... Y así, Israel capta la idea, y se arrepienten en realidad. Piden a Samuel para que interceda por ellos porque han reconocido que “porque hemos añadido este mal a todos nuestros pecados al pedir para nosotros un rey.” (12:19). Ahora, no puede haber error de que la demanda de Israel de un rey impío era una violación de la lealtad del pacto de Jehová. Y la aprehensión de que la maldad debe llevar al arrepentimiento temeroso. Pero una vez lo hacen -una vez que Israel reconoce su pecado y llaman a intercesión– la respuesta inmediata de Jehová es: “No temas.” 

¡Deje que recaiga sobre usted! No descarta una pizca de lo que han hecho. No barra su falta de fe bajo la alfombra. De hecho, El la reafirma. El hebreo es enfático que: “No temáis; aunque vosotros habéis hecho todo este mal.” ¡Esto es asombroso! Un rey no trata los temas de traición de esta manera. Los traidores que han sido desleales al trono no escuchan: “No temas.” ¡Se le cortaba la cabeza! ¿Cómo puede Dios reprimiendo su justa ira un minuto, y luego con paciencia misericordiosa abundante en el siguiente? ¿Cuál es la base de este perdón de gracia? Verso 22:
“Porque el SEÑOR, a causa de su gran nombre, no desamparará a su pueblo, pues el SEÑOR se ha complacido en haceros pueblo suyo.”
La base del perdón misericordioso de Dios es la fidelidad de su pacto -Su compromiso inquebrantable de defender el honor y la gloria de Su nombre. ... porque el Señor se ha obligado en pacto a Israel, porque Él los ha convertido en un pueblo para sí mismo- porque abandonarlos y romper ese pacto con ellos sería deshonrar Su propio nombre, mancillar Su reputación. 

Y este concepto de fidelidad al pacto de Jehová caracteriza las relaciones con Israel a lo largo de su historia. 

  • 2 Samuel 7:23 dice que Dios redimió a Israel para Sí mismo como un pueblo, y para hacer un nombre para Sí mismo. 
  • Salmo 106:7-8 dice que El salvó a Israel en el Mar Rojo por amor a Su nombre, para que pudiera hacer notorio su poder. 
  • Jeremías 13:11 dice que Dios hizo a Israel aferrarse a Él, para que “a fin de que fueran para mí por pueblo, por renombre, por alabanza y por gloria, pero no escucharon.” 

El Señor siempre les había dicho: “Los actos de la gracia que yo derramaré sobre ustedes no están diseñados para engrandecerlos a ustedes, sino para engrandecerme a Mí. Todo esto es por causa de Mi nombre.” 

Más allá de eso, en los momentos en la historia de Israel donde se habían echado a perder absolutamente, sus dirigentes, que habían permanecido fieles al Señor oraron por gracia sobre la base del compromiso del propio pacto Dios a Israel. Moisés no podía ni siquiera bajar del monte Sinaí antes de que la gente hubiera prevalecido sobre Aarón para que le hiciera el becerro de oro. Dios los ve y le dice a Moisés: “Déjame en paz. Yo los voy a destruir, y voy a empezar de nuevo con ustedes.” Y entonces Moisés ora sobre la base de la fidelidad de del pacto de Dios. Él dice: Oh SEÑOR, ¿por qué se enciende tu ira contra tu pueblo, que tú has sacado de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: “Con malas intenciones los ha sacado, para matarlos en los montes y para exterminarlos de la faz de la tierra”? Vuélvete del ardor de tu ira, y desiste de hacer daño a tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismo, y les dijiste: “Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de la cual he hablado, daré a vuestros descendientes, y ellos la heredarán para siempre.” (Éxodo 32:11-13). ¿Ve lo que hace Moisés? Él dice, “¡Tu juraste, Señor! ¡Juraste por ti mismo! No rompas tu pacto, y des a Egipto una razón para hablar mal de Tu gran nombre! "¿Y qué hace Dios? Sobre la base de Su amor por Su propio nombre, El se duele (Éxodo 32:14; cf también Deuteronomio 9:27-29; Jos 7:8-9; Dan 9:15-19). 

Y queridos amigos, espero que puedan ver cómo esto se traduce en nuestra situación, cómo es enormemente relevante para usted y para mí como creyentes del Nuevo Testamento. Así como Dios había entrado en un pacto con Israel, no debiéndoles nada en ellos, sino basado enteramente en Su soberana voluntad, Él te ha unido a su Hijo Jesucristo por la fe, y te ha injertado en el árbol de olivo rico de bendiciones del Nuevo Pacto. Y así, incluso cuando pecamos gravemente, incluso cuando actuamos como si no hubiésemos sido transferidos desde el dominio de las tinieblas al reino de su amado Hijo (Col 1:12-13), incluso si somos infieles, él permanece fiel, porque Él no puede negarse a Él Mismo (2 Timoteo 2:13). 

La gran seguridad para el creyente en cualquier edad, que está atado al pacto con Jehová es que Él busca nuestro beneficio con el mismo celo que él tiene para Su propia reputación. Y así, si la base del perdón misericordioso de Dios es su fidelidad al pacto, ¿Cuál es nuestra respuesta a ello? Samuel nos dice en los vv. 20–21: 
“no os apartéis de seguir al SEÑOR, sino servid al SEÑOR con todo vuestro corazón. No os debéis apartar, porque entonces iríais tras vanidades que ni aprovechan ni libran, pues son vanidades.” 
No tengan miedo. No huyan. Sirvan. Busquen al Señor aún más.

por Mike Riccardi
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martes, 23 de agosto de 2011

1 Corintios 13:10 "...cuando venga lo perfecto..."

(1) Algunos (como FF Bruce) argumentan que el amor es lo perfecto. Así, cuando la plenitud del amor venga, los corintios dejarán a un lado sus deseos infantiles.

(2) Algunos (como BB Warfield) sostienen que el canon completo de la Escritura es lo perfecto. La Escritura se describe como “perfecta” en Santiago 1:25, un texto en el que la misma palabra para “espejo” (como en el v. 12) se encuentra en Santiago 1:23. Así, la revelación parcial termina hasta el momento en que venga la plena revelación de la Escritura.

(3) Algunos (como Robert Thomas) sostienen que la iglesia madura es lo perfecto. Esta opinión se basa principalmente en la ilustración del versículo 11 y en la estrecha relación entre este pasaje y Efesios 4:11–13. El momento exacto de la “madurez” de la iglesia es desconocida, aunque está estrechamente relacionado con la terminación del canon, y el fin de la era apostólica (cf. Ef. 2:20).

(4) Algunos (como Thomas Edgar) ven la entrada del creyente en la presencia de Cristo (en el momento de la muerte) como lo perfecto. Este punto de vista representa el aspecto personal de la declaración de Pablo en el versículo 12. Pablo experimentó personalmente el pleno conocimiento cuando entró en la presencia de Cristo en su muerte (cf. 2 Cor. 5:8).

(5) Algunos (como Richard Gaffin) ven el regreso de Cristo (y el final de esta era) como lo perfecto. Esta es también la opinión de la mayoría de los continuacionistas. Por lo tanto, cuando Cristo regrese (como se expone en el capítulo 15), la revelación parcial que ahora sabemos se habra completado.

(6) Algunos (como John MacArthur) ven el estado eterno (en un sentido general) como lo perfecto. Esta explicación interpreta el neutro de to teleion como una referencia a un estado general de los acontecimientos y no a un regreso personal de Cristo. Esta visión coincide con los números 4 y 5 de arriba en el que, según este punto de vista: “Para los cristianos el estado eterno comienza ya sea en la muerte, cuando vayan a estar con el Señor, o en el rapto, cuando el Señor lleva a los Suyos para estar con Él” (John MacArthur, Primera de Corintios, p. 366).


Fuente:
Nate Busenitz citado en Evangelio.

sábado, 20 de agosto de 2011

Zacarías 14:1-5

Juan Stam

Como último ejemplo, cito un texto dramático favorito de algunos "expertos" en profecía: "Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos... y el monte de los Olivos se partirá por en medio" (Zac 14:4). Es sensacional la imagen de un famoso cerro partido en dos, pero surge una primera pregunta: ¿Qué sentido puede tener esa enseñanza, para nosotros hoy y aun más para los lectores originales? Si no tiene un sentido claro, la interpretación es dudosa.

Es un pecado hermenéutico tomar una frase aislada, fuera del contexto del pasaje entero. Pongamos la lupa exegética al pasaje completo:
¡Jerusalén! Viene un día para el Señor [Yahvéh] cuando tus despojos serán repartidos en tus propias calles. Movilizará a todas las naciones para que peleen contra tí. Te conquistarán, saquearán tus casas y violarán a tus mujeres. La mitad de tus habitantes irá al exilio, pero el resto de l pueblo se quedará contigo.

Entonces saldrá el Señor [Yahvéh] y peleará contra aquellas naciones, como cuando pelea en el día de la batalla. En aquel día pondrá el Señor [Yahvéh] sus pies en el monte de los Olivos, que se encuentra al este de Jerusalén, y el monte de los Olivos se partirá en dos de este a oeste, y formará un gran valle, con una mitad del monte desplazándose al norte y la otra mitad al sur. Ustedes huirán por el valle de mi monte, porque se extenderá hasta Asal. Huirán como huyeron del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Entonces vendrá el Senòr [Yahvéh], acompañado de todos sus fieles (Zac 14:1-5 nvi]
Lo primero que llama la atención en este texto es que no es un pasaje mesiánico (como lo es Zac 9:9-17); el que viene aquí no es el Mesías sino Yahvéh mismo. Es evidente que aquí no se trata de la segunda venida del Señor Jesucristo sino de otra de las intervenciones de Dios mismo para rescatar a su pueblo. A esa situación corresponden los detalles del relato (saqueo de casas, violación de mujeres, exilio masivo), no al Armagedón ni a la parousía de Jesús. Eso es el sentido también de la rajadura del monte de los Olivos, con todos sus detalles geográficos: el propósito es de quitar el cerro, como obstáculo a la fuga, y abrir un camino para la huida rápida de los judíos cuando las naciones enemigas atacan.

Este detalle tampoco debe tomarse literalmente. Es un pasaje paralelo con Isaías 40:3-4:
Preparen en el desierto un camino para Yahvéh,
enderecen en la estepa un sendero para nuestro Dios.
Que se levanten todos los valles,
y se allanen todos los montes y colinas;
que el terreno escabroso se nivele
y se alisen las quebradas.
Estos pasajes no se refieren a fenómenos sísmicos ni a milagros de ingeniería, sino a la fidelidad y ternura con que Yahvéh cuida a su pueblo. En los apuros de la vida y las situaciones de peligro, Dios moverá cielo y tierra para salvarnos (1Cor 10:13). Lo expresa muy bien un bello cántico de Marcos Witt:
Sendas Dios hará, donde piensas que no hay;
él obra en maneras que no podemos entender;
Él me guiará, a su lado estaré, amor y fuerza me dará,
un camino hará donde no lo hay.

Si camino en la soledad me guiará
y agua en el desierto encontraré;
la tierra pasará. su palabra eterna es;
él hará algo nuevo hoy.
¿Cual es más edificante: una predicción sensacionalista de un fenómeno topográfico (¡los pies de Cristo, al tocar tierra, rompen un cerro!) o la promesa de que "Sendas él hará, dónde no las hay?" ¿Cuál era más apropiado y significativo para los primeros receptores, como también para nosotros hoy? Creo que la respuesta es obvia.

Fuente:
http://www.ticosnet.com/dnn/Default.aspx?tabid=110&EntryID=333

lunes, 15 de agosto de 2011

Daniel 9:20-27

Juan Stam

Este fascinante pasaje se ha prestado para una enorme cantidad de especulación y fantasía apocalíptica pero casi nunca se analiza en su contexto.[8] El autor nos dice que en el primer año del rey Darío (539 a.C.) él estaba leyendo la profecía de Jeremías y quedó profundamente impactado por el pasaje que anuncia que Jerusalén estaría en ruinas durante 70 años (Jer 25:11; 29:10).[9] Por alguna razón no totalmente clara, ese texto conmovió en Daniel una tristeza y un arrepentimiento muy profundos, que se articuló en una muy larga oración (9:4-19).[10] El autor estaba preocupado por la condición de su pueblo, que ;el entendía como consecuencia de sus pecados. Le preocupaba el futuro de su nación y ciudad; nada indica que estuviera pensando en un futuro remoto o en el fin del mundo.

En medio de su ferviente plegaria y confesión de los pecados suyos y de la nación, el ángel Gabriel le interrumpió (9:20) para reinterpretar los 70 años de Jeremías como siete semanas de años, o sea 490 años (Dn 9:23-27). El primer paso para entender estos densos versículos consiste en corregir unas traducciones poco exactas que confunden la interpretación.[11] La palabra "Mesías" en 9:25,26, que sugiere una referencia a Cristo, debe traducirse más bien "el ungido".[12] La palabra hebrea MâShîaJ aparece 39 veces en el Antiguo Testamento y en ningún otro pasaje significa (o se traduce) "Mesías". En el Antiguo Testamento ese título no se aplicaba al esperado Salvador sino a los reyes (aun Ciro de Persia, Isa 45:1), sacerdotes y profetas. Para el esperado Salvador había otros títulos -- hijo de hombre, hijo de David, Siervo Sufriente etc -- pero nunca se llamaba "el Mesías" hasta cerca de 200 a.C.(1 Enoch 48:10). Aunque parezca curioso, en todo el Antiguo Testamento el Mesías no se llamaba "Mesías".

Otras dos traducciones de Reina-Valera pueden confundir la interpretación. La frase "hasta ungir al Santo de los santos" (9:24 RVR) podría entenderse de la persona de Jesús, pero es más bien una referencia al Lugar Santísimo del templo. La frase alude a la restauración del templo, junto con la de la ciudad, y se traduce mejor "consagrar el lugar santísimo" (NVI). Además, la frase "hasta que venga la consumación" en 9:27 (RVR) parece sugerir el fin del mundo. Se traduce mejor con "hasta que le sobrevenga [al desolador] el desastroso fin que le ha sido decretado" (NVI).[13]

Corregidos estos errores y bien traducido el pasaje, el texto no parece referirse a la venida de Cristo ni (¡mucho menos!) a la gran tribulación al final de la historia. Llama la atención que el Nuevo Testamento no hace la menor referencia a las setenta semanas, ni como profecía de la fecha del nacimiento de Jesús ni como profecía de la crucifixión ni de la gran tribulación,[14] Eso indica que entendían que esa visión ya se había cumplido. Un amplio consenso de estudiosos, que incluye a muchos evangélicos (p.ej. F.F. Bruce), concuerda en que todo el pasaje describe la tiranía y sacrilegio de Antíoco Epífanes (175-163 a.C.).[15] En el contexto, el propósito del pasaje es el de ayudar a los lectores a interpretar los sufrimientos del pueblo bajo Antíoco Epífanes.

Notas:
[8] La exégesis de este pasaje es compleja, con muchos problemas difíciles y las más variadas interpretaciones. Sólo pretendemos hacer unas observaciones básicas como orientación inicial al texto y una alternativa a las opiniones tradicionales.
[9]Aquí tenemos el fenómeno muy especial que un autor bíblico comente un texto de otro autor bíblico, hasta por nombre. Curiosamente Jesús, según los evangelios sinópticos, a su vez comenta la frase de Dan 9:27, "la abominación desoladora", mencionando también a Daniel por nombre (Mt 24:15 y paralelos).
[10] Es probable que Daniel sentía que a los setenta años del exilio, Jerusalén no estaba restaurada como había esperado y que esa demora se debía a los pecados de ellos. Por eso, Gabriel reinterpreta los 70 años como 70 semanas de años.
[11] Estos problemas de traducción son de la versión Reina-Valera. Casi todas las nuevas versiones traducen el pasaje más exactamente.
[12] Es muy probable que el título se refiere al sumo sacerdote Onías III en tiempos de Antíoco Epífanes.
[13] Vale la pena mencionar también que el pasaje no ofrece ninguna base exegética para insertar un largo período de tiempo entre la semana 69 y la 70.
[14] Jesús menciona "la abominación de desolación", cometida por Antíoco Epífanes, como pre-figuración de la profanación y destrucción del templo por los romanos (Mt 24:15-22). Ya que Jesús menciona a Daniel, es tanto más sorprendente que no aluda a las setenta semanas.
[15] Esta conclusión exegética es válida independientemente de la fecha que se le asigna al libro mismo. Si es profecía predicitiva, se cumplió con la tiranía de Antíoco Epífantes.


Fuente:
http://www.ticosnet.com/dnn/Default.aspx?tabid=110&EntryID=333

domingo, 14 de agosto de 2011

Job: El paradigma de los que sufren

Job, paradigma de los que sufren, habiendo alcanzado la cima del prestigio y una posición muy acomodada para su tierra y su tiempo, atraviesa de forma súbita y sucesiva por la pérdida de la totalidad de sus bienes materiales, incluyendo la muerte de sus empleados, luego la muerte de sus diez hijos, y la pérdida de la salud al sobrevenirle una enfermedad descrita como “sarna maligna”, que cubrió todo su cuerpo. Posteriormente se agregó la incomprensión de su mujer, y quizás el abandono, por lo menos temporal. Finalmente sufre también la incomprensión primero, y luego la reprensión y abierta condena de tres amigos suyos, que habían venido a él con el propósito de “consolarle”.

Es un drama cósmico. Satanás desafía a Dios; afirma que la piedad sincera del ser humano, representado por Job, es producto de la prosperidad, fama, salud y felicidad. Es una fe interesada, una religión de conveniencia. Dios autoriza a Satanás a causar toda clase de aflicciones a Job (todos los reveses ya mencionados). Luego Satanás desaparece definitivamente de la escena. Dios también se ausenta, y solo reaparecerá al final.

Job entonces queda solo, como un pobre mendigo enfermo. Su firmeza en la fe, que se había manifestado al principio al decir:
“Jehová dio y Jehová quitó. ¡Bendito sea el nombre de Jehová!”, y:“¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (1:21; 2:10),
comienza a resquebrajarse:
“Perezca el día en que yo nací”; “¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre?” (3:3,11).
Job siente que está en una situación que siempre le había dado miedo, en un lugar que nunca hubiera querido ocupar:
“me ha venido aquello que me espantaba, me ha acontecido lo que yo temía” (3.25).
El sufrimiento es intenso, y no se vislumbra una solución; tan desesperante es su situación, que desea la muerte:
“agradara a Dios destruirme, que soltara su mano y acabara conmigo” (6:9).
Vemos que su fe continúa resquebrajándose: le pide a Dios la muerte; parece no creer que Dios pueda darle otra cosa. Es que en realidad, él cree que Dios es el responsable de lo que le ocurre:
“¿Cuándo apartarás de mi tu mirada y me soltarás para tragar siquiera mi saliva? Aunque haya pecado, ¿qué mal puedo hacerte a ti, Guarda de los hombres?” (7.19, 20).
Un poco antes en este capítulo encontramos una referencia a su enfermedad de la piel:
“Mi carne está vestida de gusanos y costras de polvo; mi piel hendida y abierta, supura” (7:5).
El Job firme como una roca, que aguanta la desgracia estoicamente según nos enseñaron a creer, en realidad ya no lo soporta más y se desahoga exclamando:
“no refrenaré mi boca, sino que hablaré en la angustia de mi espíritu y me quejaré en la amargura de mi alma” (7:11).

Leer más en:

(Si el vínculo no funciona puede ver el documento AQUI.)

jueves, 11 de agosto de 2011

Salmo 2

Juan Stam

Este salmo, tan citado en el Nuevo Testamento, no era originalmente profético ni mesiánico, sino político. Fue escrito para celebrar la coronación de un nuevo rey. Como el rey se consideraba "hijo de Dios". el día de su coronación era como su nacimiento ("hoy te he engendrado"). Además, ya que la transición a un nuevo reinado tendía a ser un tiempo de inseguridad e inestabilidad política, en que súbditos y aliados tendían a levantarse contra la nación, el salmo habla de esos levantamientos (2:1-3), el enojo del Rey contra esos rebeldes (2:12) y su victoria aplastante sobre ellos (2:5,9-10).

Mucho más adelante este salmo recibió una interpretación mesiánica, de acuerdo con varios de sus conceptos claves (2:2, su ungido el Rey; 2:7-8, herencia universal, etc).[7] Pero según la antigua manera de citar textos anteriores, no todos los detalles tenían que corresponder a la nueva relectura. La frase, "hoy te he engendrado", se aplicaba específicamente al Rey en su día de coronación, pero de ninguna manera se aplica al Logos (el Verbo) como Hijo eterno de Dios (de ahí el error de los Testigos de Jehová). Y la ira del Rey (2:12, cf. 2:4) y la destrucción aplastante de sus enemigos tienen un sentido muy distinto cuando el salmo se aplica al Mesías.


Notas:
[7] Sobre el título "Mesías" (Ungido) como referencia al Rey, véase el siguiente comentario sobre Daniel 9.

Fuente:
http://www.ticosnet.com/dnn/Default.aspx?tabid=110&EntryID=333

miércoles, 10 de agosto de 2011

Hebreos 2:4-6

¿Apoya Hebreos 2:4-6 el cesecionismo?
Otro texto mal usado para apoyar una enseñanza pseudo bíblica.
de Luis A. Jovel

Veamos lo que dice Hebreos:
Hebreos 2 : 2 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, 3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, 4 testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.
Se pretende dar a entender que en este texto es que ya Dios "testificó" con las señales, prodigios y milagros, y por lo tanto, ya no necesitamos tales manifestaciones el día de hoy.

Pero miremos el primer y gran error. ¡CAMBIAN LA ESCRITURA! Se usa la Reina Valera 1960 que es la mas apegada al original en este pasaje, pero se cita mal. Nuestros amigos cesacionistas, dicen que Dios "testificó", pero la Biblia dice "testificando". Osea, hacen la palabra griega sunepimarturountos (testificar en junto) que esta en un presente activo participio, un aoristo.

¿Qué quiere decir esto? Al hacer la palabra "sunepimarturountos (testificar en junto)" un aoristo, se pretende que todo lo sobrenatural, pasó en el pasado, sin que estas cosas, "señales, prodigios y diversos milagros" tuvieran que repetirse. Pero dado que la palabra esta en un presente activo participio, apunta mas bien a la continuidad de tales cosas dentro de la comunidad a la que el escritor de Hebreos escribe.

Esto es confirmado mas tarde, cuando el autor les da la siguiente advertencia a sus lectores.
Hebreos 6:4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.
Acá el escritor les esta hablando a sus lectores. Las palabras claves para lo que estamos hablando son, "gustaron del don celestial", "fueron hechos partícipes del Espíritu Santo" y "y así mismo gustaron... los poderes del siglo venidero", todas palabras claves que apuntan a los dones del Espíritu.

Así que, a pesar de querer hacer este pasaje un trampolín mas para confirmar el cesecionismo, la estructura gramatical, y el contexto de la propia epístola refuta tal posición. Es mas, hacen un tremendo error pretendiendo cambiar los casos y tiempos de los verbos en las palabras. Esto es un problema, que prefiero pensar de falta de formación en el griego bíblico, pero como podemos ver, llega a conclusiones totalmente contrarias a lo que el autor nos esta diciendo.

Fuente:
http://luisjovel.com/2011/08/06/%C2%BFapoya-hebreos-24-6-el-cesecionismo-otro-texto-mal-usado-para-apoyar-una-ensenanza-pseudo-biblica/


lunes, 8 de agosto de 2011

Jeremías 31:21-40

Juan Stam

Aquí Yahvéh promete hacer un nuevo pacto con la casa de Israel (31-34) y asegura, en términos muy enfáticos, que Israel siempre estará como nación delante de él y que Jerusalén será reconstruida (35-40).[4] El pasaje es parte del "pequeño libro de consolación" (Jer 30-33), un mensaje de esperanza en medio de las denuncias y juicios que predominan en este libro. Israel, con su desobediencia y su idolatría, ha invalidado el gran pacto con Dios (Jer 11.9-11; 31:32), pero Dios en su misericordia hará un nuevo pacto, muy superior al anterior, escribiendo la ley de Dios en cada corazón. Dios ha juzgado a Israel con exilio. pero volverá a bendecirlo como nunca antes.

En el Nuevo Testamento Jesús cita este texto, pero con un sentido muy diferente: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre" (Lc 22:20; 1Cor 11:25; Mt 26:28; Mr. 14:24; cf. Heb 9:15). Estas palabras de Jesús hubieran sorprendido a Jeremías: primero, porque el pacto se realiza por la sangre de Jesús derramada para la salvación nuestra, y segundo, porque Dios hace el nuevo pacto no con Israel sino con la iglesia, al celebrar la cena de su Señor. También la sorprendente promesa de escribir la ley en el corazón, de modo que no necesiten a mestro alguno (Jer 31:33-34) se cumple explícitamente en la iglesia (1Jn 2:27; Jn 6:45; Heb 10:16-17).[5]

¿Cumplió Dios su promesa a Jeremías? Jeremías esperaba un nuevo pacto "con la casa de Israel y con la casa de Judá", pero Dios hizo un nuevo pacto con la iglesia como nuevo pueblo suyo.[6] Para Jeremías, el nuevo pacto consistiría en la obediencia espontánea al Señor, desde el corazón, y el conocimiento intuitivo de Dios, sin maestros (Jer 31:33-35). En la versión de Jeremías, el pacto no dependía de la sangre del Mesías ni se trataba de la salvación de los fieles en cambio, se cumplió como pacto de perdón y redención mediante la sangre derramada del Salvador. Dios sí cumplió, en plenitud, pero no como esperaba Jeremías.

¿Por qué no podría Jeremías profetizar el nuevo pacto como de hecho iba a ser? ¿Por qué no pudo decir Jeremías a su pueblo que Dios haría nacer otro pueblo suyo, llamado "iglesia cristiana", redimida por la sangre del Cordero y reunida de todas las naciones, que celebraría su salvación como una nueva Pascua llamada "Santa Cena" o "Eucaristía"?

Respuesta: Todo eso no hubiera tenido nada que ver con el contexto histórico de Jeremías y su mensaje de esperanza. El mensaje profético se concentraba en lo que el pueblo necesitaba en ese momento, no en realidades futuras sin pertinencia actual y contextual. Por esa misma razón, los profetas hebreos no tenían por qué hablar de una segunda venida del Mesías, o de una futura "iglesia" después de su primera venida. Dios no tenía por que revelar a sus siervos realidades futuras que no tenían nada que ver con la situación del pueblo de Dios en aquel entonces.
Notas:
[4] Para más de detalle ver Stam, Apocalipsis y profecía (BsAs:Kairós 1995), pp. 51-61.  [5] Además. en el N.T. el término "nación" (cf Jer 31:36-37) se aplica con especial énfasis a la iglesia, con los más altos títulos que antes describían a Israel (pueblo escogido, nación santa, real sacerdocio, etc).  [6] El Nuevo Testamento tampoco habla de otro "Nuevo Pacto" con Israel en alg'ún momento futuro. Según las escrituras cristianas, los cristianos celebramos el Nuevo Pacto cada vez que comamos el pan y bebamos la copa del Señor.

Fuente:
http://www.ticosnet.com/dnn/Default.aspx?tabid=110&EntryID=333

lunes, 18 de julio de 2011

Job "¿pueden los hijos de Dios sufrir?

¿Vienen momentos difícles, aun para los creyentes fieles? Sí, sí vienen. Aunque, rara vez estamos dispuestos a admitirlo dentro de la comunidad cristiana. ¿No fue eso lo que le ocurrió precisamente a Job? Aunque este hombre temeroso de Dios, de tiempos antiguos, no había hecho nada malo, en cuestión de horas sufrió una serie de pérdidas asombrosas. He oído muchos sermones sobre la vida de este extraordinario personaje del Antiguo Testamento, pero frecuentemente la causa de la frustración más intensa, experimentada por Job, es decir, el no poder encontrar a Dios, ha sido pasada por alto. Y ésta es de esencial importancia en la historia.
Job lo perdió todo: sus hijos, su riqueza, sus criados, su reputación y sus amigos. Pero esas tragedias, a pesar de ser tan terribles, no fueron la causa de la mayor angustia experimentada por él.
En cambio, Job "postrándose en tierra, adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. El Señor dio, y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor" (Job 1:20-21, LBLA)
Luego, Dios permitió a Satanás que afligiera a Job físicamente. Fue herido "con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza" (Job 2:7). Su esposa se enojó y provocó a Job para que maldijera a Dios y se muriera.
Job le contestó: "Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos". Y después la Biblia dice que "en todo esto no pecó Job con sus labios" (Job 2:10).
¡Qué increíble hombre de fe! Ni siquiera la muerte podía hacer flaquear su confianza en Dios, mientras proclamaba: "Aunque él me mataré, en él esperaré" (Job 13:15).
Sin embargo, finalmente, Job llegó al punto de la desesperación. Este hombre de imponente fortaleza, que le había hecho frente a la enfermedad, a la muerte y a pérdidas catastróficas, pronto se enfrentó con una circunstancia que amenazó con vencerle. Surgió de su incapacidad para encontrar a Dios. Pasó por un período en el cual la presencia del Todopoderoso estaba oculta de sus ojos. Pero lo más importante de todo fue que Dios no le hablaba. Job expresó su enorme angustia con las siguientes palabras:
"... hablaré con amargura; porque es más grave mi llaga que mi gemido. ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. Expondría mi causa delante de él, y llenaría mi boca de argumentos. Yo sabría lo que él me respondiese, y entendería lo que me dijera. ¿Contendería conmigo con grandeza de fuerza? No; antes él me atendería. Allí el justo razonaría con él; y yo escaparía para siempre de mi juez. He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; y al occidente, y no lo percibiré; si muestra su poder al norte, yo no lo veré; al sur se esconderá, y no lo veré" (Job 23:2-9).
¿Debemos suponer que esta incapacidad para encontrar a Dios y hablar con él en ciertos momentos de crisis personal, fue algo exclusivo de Job? No, creo que ocurre en muchos otros casos, quizás a la mayoría de nosotros en algún momento de nuestras vidas. La Biblia dice: " No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana..." (1 Corintios 10:13) Todos pasamos por experiencias similares. El rey David debe de haberse sentido como Job cuando le preguntó al Señor con gran pasión: 
"¿Hasta cuando, oh Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuando esconderás de mí tu rostro?" (Salmo 13:1, LBLA) 
Luego, en el Salmo 77, otra vez David expresó la angustia que sentía en su alma:
"Rechazará el Señor para siempre, y no mostrará más su favor? ¿Ha cesado para siempre su misericordia?..." (vv. 7-8)
En 2 Crónicas 32:31 se nos dice que "Dios lo dejó [a Ezequías], para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón".  Hasta Jesús preguntó por qué había sido abandonado por Dios durante sus últimas horas en la cruz, lo cual es un ejemplo de la experiencia que estoy describiendo.  Estoy convencido de que éste y otros ejemplos bíblicos nos han sido dados para ayudarnos a comprender un fenómeno espiritual que es sumamente importante.

Al parecer, a la mayoría de los creyentes se les permite atravesar por valles emocionales y espirituales, cuyo propósito es probar su fe en el crisol del fuego. ¿Por qué? Porque la fe ocupa el primer lugar en la lista de prioridades de Dios. El dijo que sin ella es imposible agradarle a él (Hebreos 11:6). ¿Y qué cosa es la fe? Es "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Esta decisión de creer cuando no se nos ha dado la prueba ni hemos recibido respuestas a nuestras preguntas es fundamental para nuestra relación con el Señor. El jamás hará nada que pueda destruir la necesidad de tener fe. En realidad, él nos guía a través de los tiempos de prueba, específicamente para cultivar esa confianza y dependencia en él (Hebreos 11:6-7).
Sin embargo, una respuesta teológica como ésta, quita el dolor y la frustración que sentimos cuando andamos por un desierto espiritual. Y la mayoría de nosotros no manejamos las dificultades tan bien como Job y David. Cuando la presión está siendo ejercida sobre nosotros y la confusión aumenta, algunos creyentes experimentan una terrible crisis espiritual. "Pierden de vista a Dios". Las dudas surgen para ocultar su presencia, y la desilusión se vuelve desesperación. La mayor frustración es resultado de que la persona sabe que él creó todo el universo con su palabra, que tiene todo poder y todo entendimiento, y que podría rescatarle, podría sanarle, podría salvarle, pero ¿por qué no lo hace? Esta sensación de haber sido abandonado es una terrible experiencia para alguien cuyo ser está totalmente arraigado en los principios cristianos.
Entonces, Satanás viene a hacerle una visita, y le dice al oído: "¡El no está aquí! ¡Estás solo!"

  • ¿Qué es lo que esa persona hace cuando lo que Dios hace no tiene sentido?
  • ¿A quién le confiesa sus pensamientos perturbadores, incluso heréticos?
  • ¿A quién puede ir para que le aconseje?
  • ¿Qué le dice a su familia cuando su fe es sacudida violentamente?
  • ¿A dónde va en búsqueda de nuevos valores y creencias?

Mientras trata de encontrar algo más seguro en que confiar, se da cuenta de que no hay otro nombre, no hay otro dios, al que pueda acudir.   ...Los cristianos que pierden de vista a Dios durante un período de confusión espiritual... empiezan a hacer cosas que nunca antes habían pensado hacer... no tienen paz en sus corazones.

Si usted se encuentra entre las personas que han estado separadas de la Vid por causa de la desilusión o de la confusión, he escrito pensando en usted. Sé que está sufriendo. Comprendo el dolor que inundó su alma cuando murió su hijo, o su esposo le traicionó, o su amada esposa partió de este mundo para ir con Jesús. Usted no pudo encontrar una explicación para el terremoto devastador, o el fuego, o el terrible tornado, o la tempestad de lluvia, fuera de tiempo, que arruinó sus cosechas. La compañía de seguros dijo que fue "obra de Dios". Sí, eso fue lo que causó más dolor. Los ejemplos son interminables.
El gran peligro en que se encuentran las personas que han experimentado esta clase de tragedia es que Satanás utilizará su dolor para hacerles creer que Dios les ha escogido como víctimas. ¡Qué trampa mortal es ésa! Cuando una persona empieza a pensar que Dios tiene antipatía hacia ella o le odia, la desmoralización no está muy lejos.
Le pido a la persona que se siente muy afligida, cuyo corazón está quebrantado, y que se siente desesperada por escuchar una palabra de estímulo, que me permita asegurarle que usted puede confiar en el Señor de los cielos y de la tierra. Existe seguridad y descanso en la sabiduría eterna de la Biblia.
Usted puede estar seguro de esto: Jehová, el Rey de reyes y Señor de señores, no está caminando de un lado a otro por los pasillos del cielo sin saber qué hacer acerca de los problemas que existen en la vida de usted. El puso los mundos en el espacio. El puede tomar en sus manos las cargas que le están agobiando. Y para comenzar dice: "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios" (Salmo 46:10).

Dobson James. Cuando lo que Dios hace no tiene sentido. Unilit, 1993. pp24-30

sábado, 16 de julio de 2011

Marcos 12:13-17 "Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios"

Todo el mundo conoce las palabras de Jesús: "Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios". ¿Qué quiso decir Jesús con eso? En el pasaje de Marcos 12:13-17 donde aparece la frase, se le está planteando una pregunta en cuanto a los impuestos. ¿Es lícito pagar tributo al emperador ro­mano, o no? La pregunta es una trampa bien pensa­da, ya que la sujeción a la autoridad romana resulta­ba algo inaceptable para la mayoría de los judíos. Si Jesús dice estar de acuerdo con los impuestos, esto significa que acepta el dominio de los romanos. Si dice que no, entonces se le puede denunciar como subver­sivo ante las autoridades romanas. Parece que sus interlocutores lo han dejado sin salida.

En respuesta Jesús pide una moneda y pre­gunta:
¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva la moneda?
La respuesta es: De César.

La pa­labra griega para "imagen" -eikon- es la misma pa­labra que la versión griega del AT usa para hablar del ser humano creado a "imagen" y semejanza de Dios (Gn. 1:26). Esto implica que la frase de Jesús, "Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios", es mucho más radical de lo que se pien­sa.

Jesús no está dividiendo el mundo en un cam­po que le pertenece a Dios y otro que pertenece a la autoridad civil. Lo que está diciendo es que si la moneda le pertenece a César porque lleva la ima­gen de César, entonces lo que le pertenece a Dios es lo que lleva su imagen: el ser humano.

La frase de Jesús significa que la demanda de Dios sobre la vida humana es mucho más radical que la demanda de César: César apenas pide la plata. Dios reclama para sí a la persona entera.

Donner Theo_El texto que interpreta al lector_SBC_2009_ pp.19-20

Mateo 1:1 "Libro de la genealogía...

El primer versículo del evangelio de Mateo dice: "Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham". Al presentar a Jesús como hijo de David se sugiere, desde ya, que él es el Me­sías anunciado en el AT. También dice que Jesús es hijo de Abraham, con lo cual se sugiere (y la su­gerencia se desarrolla a través del resto del evange­lio) que Jesús representa a Israel, que Jesús "es" la descendencia de Abraham. Si se compara el texto griego de Mateo 1:1 con el texto de Génesis 5:1 en la Septuaginta (LXX), es decir la versión griega del AT, se encuentra que Mateo sugiere también un paralelo entre Jesús y Adán (en ambos casos se utiliza la frase biblos geneseos). Lucas 3:38 incluye a Adán en la genealogía de Jesús, y la relación entre Adán y Jesús juega un papel clave en la teología de Pablo...

Donner Theo_El texto que interpreta al lector_SBC_2009_ p19

martes, 7 de septiembre de 2010

Hebreos 11:1 "Es, pues, la fe..."

Si se tomara una muestra al azar de mil cristianos norteamericanos, la mayoría definiría a la fe como la creencia en la existencia de Dios. Antiguamente, no se requería fe para creer que Dios existía, casi todo el mundo lo daba por sentado. La fe tenía que ver con la relación personal con Dios, con la confianza en Dios. La diferencia entre la fe como «creer en algo que puede o no existir» y la fe como «confiar en Dios» es enorme. La primera es cuestión de la mente, en tanto la segunda tiene que ver con el corazón. La primera no nos cambia necesariamente, pero la segunda, nos transforma inevitablemente.

Tal es la fe descripta por Paul Ti11ich en su famosa obra The Shaking of the Foundattions [El estremecimiento de los cimientos]:
«La gracia nos impacta cuando estamos en gran dolor e inquietud. Nos impacta cuando andamos por el valle de tinieblas de una vida vacía y sin significado... Nos impacta cuando año tras año, la anhelada perfección sigue sin aparecer, cuando las viejas compulsiones siguen gobernándonos como lo han hecho durante décadas, cuando la desesperanza destruye el gozo y el coraje. A veces en ese momento, una ola de luz irrumpe en nuestras tinieblas, y es como si una voz dijera: "Eres aceptado. Eres aceptado por alguien que es mucho más grande que tú, y de quien no conoces su nombre. No preguntes su nombre ahora; quizás más tarde lo conozcas. No trates de hacer nada ahora; quizás más tarde hagas mucho. No busques nada, no actúes, no pretendas nada. Simplemente acepta el hecho de que eres aceptado". Si eso nos sucede, es que experimentamos la gracia»
Manning, Brennan. El Evangelio de los andrajosos. Casa Creación : Lake Mary, Florida, 2004 
(ed. ing. 2000). pp.26.
Puede ver el artículo completo AQUÍ.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Lucas 18:16 "Dejad a los niños venir a mi... porque de los tales es el Reino de Dios"

En Lucas 18, un joven rico se acerca a Jesús preguntando qué debe hacer para heredar la vida eterna. Él quiere ser importante. No es casualidad que Lucas yuxtaponga el pasaje de Jesús y los niños inmediatamente antes de los versículos que hablan del joven aristócrata.

Los niños contrastan con el joven rico simplemente porque no existe duda que ellos no han hecho aún nada para merecer algo.Aquí Jesús quiere demostrarnos que no hay nada que podamos hacer para heredar el Reino. Simplemente debemos recibirlo como lo hacen los pequeños. Y los pequeños no han hecho nada.

El mundo del Nuevo Testamento no era sentimental con respecto a los niños, no había ilusión alguna sobre su bondad innata. Jesús no sugiere que el cielo sea un gran patio de juegos para niños.
Los niños son nuestro modelo, porque no tienen todavía lo que suponemos que da derecho a reclamar el cielo. Si están cerca de Dios es por su incompetencia, no por su inocencia. Si reciben algo, sólo puede ser porque se les regala.

Manning, Brennan. El Evangelio de los andrajosos. Casa Creación : Lake Mary, Florida, 2004 
(ed. ing. 2000). pp.25.
Puede ver el artículo completo AQUÍ.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Génesis 1:27 "... a imagen de Dios lo creó".

Este era un versículo muy familiar para mí, como lo es para muchos cristianos, pero nunca me había detenido a pensar en su significado. La Biblia enseña que Dios es espíritu, sin cuerpo, o forma física. Por lo tanto, este versículo no puede estar diciendo que nosotros nos parecemos a Dios.

Existen otras formas de vida que Dios creó. El reino animal, por ejemplo, posee lo que la Biblia llama alma –una vida consciente expresada por medio de la mente, las emociones y la voluntad. ¿Qué hace al hombre diferente del animal? ¿Qué pudiera significar que el hombre fue creado a imagen de Dios? Hallé la respuesta en el aspecto espiritual del hombre. El espíritu humano es la parte del hombre que le capacita para relacionarse con Dios y conocerle, y es la fuente de sus impulsos internos para el amor, la aceptación, el significado y el propósito en la vida. El espíritu del hombre fue creado para tener compañerismo con el Espíritu de Dios, y originalmente fue el medio por el cual él disfrutó de perfecta comunión con Dios.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Romanos 5: 10: "...seremos salvos por su vida".

Desde el día que recibí a Cristo, Romanos había sido uno de mis libros de la Biblia favoritos. Lo leí innumerables veces. Pero este versículo adquiría una nueva dimensión.

¿Qué tenía que ver "vida" con todas las cosas?

Si usted me hubiese preguntado en los primeros diez años de mi vida cristiana cómo fui salvo, le habría contestado: "Por medio de la muerte de Jesucristo en la cruz". He escuchado las mismas palabras dichas por la mayoría de los cristianos que he conocido. Pregúnteles: "¿Qué significa ser salvo?" Y en casi todos los casos, escuchará algo como: "Jesús murió por mis pecados, de modo que tengo un lugar en el cielo". Pregúnteles: "¿Cuál es el significado de la muerte de Cristo en la cruz?" Ellos rápidamente contestan: "El murió para el perdón de mis pecados". Pregunte: "¿Qué es lo significativo de la resurrección de Cristo?" Y, de acuerdo con mi experiencia, en la mayoría de los casos obtendrá en respuesta un silencio sepulcral.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Juan 8:48 "...samaritano ...endemoniado"

¿Lo han insultado alguna vez? ¿Cuál es el insulto que más recuerda? ¿Qué le dijeron? ¿El insulto apelaba a algo físico o a su carácter? ¿Tenía razón el agresor en algo? ¿Había allí otras personas en el momento? ¿Cómo se sintió usted? ¿Qué hizo? Pues le tengo muy buenas noticias: usted no es el primero, ni el último, ni la persona más importante que han insultado en este mundo.

Tenemos en la Biblia lo que podríamos llamar un “buen insulto”; el problema es que se lo dijeron a Jesús, en su cara y en público. Atrevidos los tipos como el que más, pero así fue. Pues estos tipos hoy nos sirven de ejemplo de algo que no se debe hacer y algo que se debe hacer.

En un largo diálogo entre Jesús y “los judíos”, a Jesús lo tildaron de “samaritano” y de “endemoniado” (Juan 8:48). El insulto es apenas lógico para ellos. ¿Cómo puede alguien en su sano juicio decir que ha visto a Dios, que ha venido de Dios, que Dios lo envió a la tierra, que no tiene pecados, que vive desde antes de Abraham, y ser normal? (Juan 8:31–59). No puede, concluyen ellos, a menos que esté endemoniado.[1] Es curioso que al grupo que discute aquí con Jesús se le identifique como “los judíos que habían creído en él” (8:31). Pero cuando Jesús los desafió sobre su falsa seguridad como descendientes de Abraham, reaccionaron violentamente.[2]

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Hechos 22:3

Cuando Ananías ordenó que le cambiaran la sonrisa a Pablo, es decir, que le dieran una bofetada, Pablo se embejucó de tal manera, es decir le molestó tanto, que le dijo a Ananías unas palabras no muy amables: “¡Hipócrita, a usted también lo va a golpear Dios! ¡Ahí está sentado para juzgarme según la ley! ¿Y usted mismo viola la ley al mandar que me golpeen?” (Hc 22:3). Pablo está dispuesto a sufrir por el evangelio (Fil 3:10–11), pero no tolera este tipo de abuso.

La reacción de Pablo se debe a que no reconoció al funcionario. Para su sorpresa, quien lo había mandado a abofetear no era otro que ¡el Sumo Sacerdote! Pero, para colmo de las ironías, el Sumo Sacerdote, se ha salido de la ropa, del fuero de su cargo, y de su nombre: “Ananías” es un nombre hebreo que significa “Yavé muestra su gracia”. Es casi como la Dulcinea del Quijote, que de dulce muy poco tenía, pues dejó a Don Quijote en un estado de agotamiento emocional, desesperanza melancólica y listo para morirse.[1] Pablo no reconoció al Sumo ni como agente de la ley, ni como máxima autoridad religiosa y civil, ni como Ananías. Poco respeto le inspiró quien lo maltrataba.

martes, 31 de agosto de 2010

Marcos 3:1-6 - Conflicto en la institución religiosa...

Hoy por hoy, el modelo farisaico está más vivo que nunca en el seno de muchas iglesias cristianas. Abundan las congregaciones donde las personas son vistas como simples datos estadísticos que sirven sólo para hinchar el ego de “sus líderes” y en la mayoría de los casos, su bolsa. No hay pastoreo, no se busca a las personas, no hay interés en sus carestías.19 Otros utilizan una especie de demagogia religiosa y un discurso bíblico espurio, ajeno al evangelio y a las necesidades de la gente, con el fin de mantener a sus miembros “atontados” y así hacer con ellos lo que les plazca.20 Tampoco escasean los que ven a las personas como “potenciales clientes” de los cuales pueden obtener dinero, estatus o apoyo político y/o religioso.

Estas comunidades cristianas, que deberían defender el bienestar de las personas a ultranza, lamentablemente se nos presentan como centros para el bienestar de unos pocos, los líderes.